Syd Barrett, El Loco Que Cambió El Rock.

SYD BARRETT. EL LOCO QUE CAMBIÓ EL ROCK.-

En principio, todos los estilos musicales son para bailar, pero posteriormente los músicos van adquiriendo conciencia de su importancia como compositores o instrumentistas y se van complicando de forma que su música se vuelve elitista y para escuchar. Por lo que tiene que surgir otro estilo para que los jóvenes se diviertan bailando.

A principios del siglo XX los grandes directores de orquesta europeos viajaban por Norteamérica con una propuesta de música culta que difícilmente era digerida por el gran público. Por eso, los jóvenes americanos tuvieron que adoptar para sus bailes el nuevo ritmo que habían inventado los negros, el Jazz.

Prácticamente toda la música popular de la primera mitad del siglo XX eran, o versiones de músicos negros o adaptaciones aligeradas para blancos con influencias de la música tradicional (folck, country etc). Pero el Jazz también tuvo su evolución y a finales de los cuarenta, grandes como Parker, Gillespie, Davis, y Coltrane iniciaron la revolución del be-bop, lo que convirtió al jazz en una música para melómanos entendidos. Y para que la gente pudiera seguir bailando, en la década de los 50, la segunda división de los jazzman inventó un nuevo estilo, acelerando el ritmo a las notas del blues, al que llamaron Boogie-woogie y posteriormente Rock & Roll, cuando incorporó el aspecto blanco del country.


A finales de los 50 y principios de los 60 el Rock & Roll traspasó la frontera de los negros, se popularizó entre los jóvenes blancos y, gracias a las radios, llegó prácticamente a todo el mundo occidental, convirtiéndose en la seña de identidad de los jóvenes. Nunca antes un estilo musical fue tan influyente y universal.

También el rock se hizo adulto en la segunda mitad de los 60. Llegó la psicodelia que derivó en el rock progresivo y demás estilos que son los que mayoritariamente tratamos en nuestro blog. Por lo que la historia se repite y ésta, nuestra música favorita, se volvió elitista y pretenciosa, para melómanos como nosotros. Por eso, en los años 70 tuvo que popularizarse la música Disco, los jóvenes tienen que seguir bailando.


Es de este cambio del que os quiero hablar porque considero que es el más brutal que se ha producido en la historia de la música. ¿Cómo es posible un cambio estilístico tan grande en tan poco tiempo? ¿Cómo puede ser que una misma gente, a la que llamaremos genéricamente roqueros, pase de hacer o escuchar un Rock & Roll como “Roll over Beethoven” de Chuck Berry en 1956, que versionaron The Beatles en 1963, a “Atom Heart Mother” de Pink Floyd en 1970, con grupo de rock, orquesta y coros? En 14 años, pasaron de las 3 notas del blues a la mayor complejidad posible, incorporando música electrónica, clásica de vanguardia y ruidos.

Precisamente en nuestro blog venimos hablando de este asunto continuamente y sabemos que el gran cambio se produjo gracias a muchos factores. Es evidente la gran influencia de The Beatles. La introducción del sitar por parte de Harrison, el avance del “Revolver” en 1966 y la gran explosión que supuso el “Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band” en 1967.

También tenemos que reconocer la importancia de Jimi Hendrix, que estableció la distorsión y la importancia del solo de guitarra; equiparando los instrumentos a la voz en el rock. The Beach Boys con su disco “Pet Sounds” y su single “Good Vibrations”, de 1966, toda una experimentación con orquestaciones, vibráfonos y sonidos electrónicos sobre sus juegos de voces.

Y, The Moody Blues con su gran disco “Days of Future Passed”, donde el pop se maridó con una gran orquesta sinfónica. Y el gran invento que supuso el melotrón para pasar el sonido de la orquesta a los directos. Consiste en un sintetizador con notas pregrabadas de vientos y cuerdas. A partir de esa aportación los teclados no sonarían solamente a piano y a hamond.
Pero lo que realmente cambió el norte de la brújula del rock fue la aparición del primer disco de Pink Floyd, “The Piper at the Gates of Dawn” en agosto de 1967.
El grupo nació como todos los grupos de la movida mod de mediados de los sesenta, que reivindicaban a los bluesmen negros americanos, en oposición a sus hermanos mayores los rockers, que emulaban a los roqueros de los años 50 tipo Elvis.

Precisamente el nombre lo sacaron de la combinación de los nombres de dos músicos de blues: Pink Anderson y Floyd Council. Lo formaron unos amigos estudiantes de arquitectura en Londres. Syd Barret, guitarra y voz principal; Roger Waters al bajo; Richard Wright al teclado, y Nick Mason a la batería.
                   
Cuando ya dominaban la versiones de blues y pensaron en componer sus canciones ya había salido el “Revolver” y la psicodelia atrapó a Syd, que era el líder del grupo. Grabaron algunos singles y se hicieron muy famosos en la escena underground londinense, tocando en algunos clubs con una escenografía novedosa, con proyección de diapositivas, efectos estroboscópicos de luces, a lo que añadían hipnóticas improvisaciones de música electrónica que empalmaban con los temas pop que Syd componía.
Consiguieron grabar el disco en los estudios Abbey Road, incluso pudieron coincidir con las mezclas de Sgt. Peper´s, que salió dos meses antes. Pudieron coger algunas ideas del “Peper´s”, como el efecto repetitivo del final del tema “Bike” o las orquestaciones circenses de “Jugard Blues” (tema que no entró en el disco y se dejó para el siguiente). Pero el sonido etéreo de “Astronomy domine”, el alargar un tema a mas de 8 minutos con improvisaciones y ruidos como “Interestellar Overdrive” o el tono siniestro y pueril de “The Gomme”, era algo que no se había escuchado hasta entonces. Se permitían hacer un solo jazzístico de piano para seguir con sonidos de película de terror conseguidos con instrumentos de rock. Así mismo, las letras de sus canciones eran muy surrealistas con temas filosóficos.
Las canciones, en realidad, no tienen la calidad de “A day in the life”; “Lucy in the sky with Diamond” (Beatles); “Good Vibrations” (Beach Boys); “Shes a Raimbow” (Rolling Stones) ni “Nigthts in white satin” (Mody Blues). Las grandes canciones de Pink Floyd llegaron algunos discos después, ya en los años 70. Pero a veces en el rock, tan importante es el continente como el contenido. Y este continente supuso el camino que abrió la mente y marcó el devenir de la música de los 70.

El disco fue muy bien acogido en Reino Unido y llegó al número 6 en la lista de LPs. Gracias a él telonearon a Jimi Hendrix en su gira europea de 1967.
Posiblemente el genio visionario de Syd se debía a un pequeño grado de locura que se acrecentaba con el habitual consumo de LSD de los psicodélicos de la época. Pero su frágil mente no lo pudo resistir, y se quedaba catatónico en algunos directos. Como era el principal cantante y el guitarrista, el grupo no podía seguir sin él, poniendo en grave riesgo las giras.

Llamaron a un amigo de la infancia de Syd, David Gilmour, para que los apoyara con la guitarra y le sustituyera en caso de necesidad. Para enero del 68 Syd ya no podía seguir. Quisieron optar por la solución Beach Boys, donde Brian Wilson, aquejado del mismo mal, componía y no tocaba en directo. Pero su mánager y su discográfica no les dejo; todavía no eran unas estrellas como los californianos. Además, las composiciones de Barret se hicieron cada vez más locas y absurdas. Abandonó totalmente el grupo en abril del 68.

Pink Floyd siguió su exitosa carrera conducidos por Roger Waters y con las composiciones de Waters, Gilmour y Wright y cantando cada uno sus canciones. Syd Barret grabó algunos discos en solitario hasta el año 70. Le solían ayudar Gilmour y Wright, sus mejores amigos. Estas grabaciones siguen la línea del Pink Floyd original y algunas melodías esbozadas por él las incorporó Gilmour en algunos temas suyos para el grupo.

Fueron perdiendo el contacto con él, ya que se quedó a vivir en casa de sus padres con una pensión de minusválido. Corría el año 1975 y el grupo grababa su nuevo LP. Se presentó en el estudio un tipo gordo y calvo que no reconocieron. Era Syd, que en un momento de lucidez, había decidido visitar a sus antiguos amigos. Aquella visita les marcó tanto que Waters y Guilmour compusieron en su honor, su mejor y más melancólica canción “WISH YOU WERE HERE”.

Cecilio Aguilera Nieto.
                                                                         

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