Pulsar (1975 - 2007)

Mientras escribo y escribo, Halloween de Pulsar armoniza mi étnico e histórico habítaculo personal, a la luz de un candil, en un bramante de duende y numen, tal y como lo cité un 11 de noviembre.

Aquella reseña que abrió la temporada otoñal de 2015 con los mayestáticos Egg. Ahora en igual situación, me encuentro sentado cerca del tocadiscos resquebrajando las frecuencias usuales de mi música común.


Pulsar en su tercera obra en estudio, al margen de los grandes exponentes del entonces, en una Francia poco consolidada en comparación con las grandes naciones musicales del momento; Inglaterra, Italia, Alemania, etc.

Tras la revuelta de mayo del 68, toda una corriente juvenil extrajo lo acorde eventual, el aire de la nueva revolución contra el orden establecido, los valores cívicos de antaño se deshacían como cualquier otra revuelta ocurrida en el pasado.

Es ahí el punto de inflexión, tras el derruir de la estructura otorgada bandas del entorno elogiaban el irascible impulso decisivo, aunque como ya hemos citado anteriormente, el número total de ellas podía ser computado con las falanges de las manos hasta la fecha de 1973, y aún más su vínculo exhaustivo frente al avance alucinógeno ocurrido en la Britania (rock progresivo):

Alice, Experience, Omega Plus, Chico Magnetic Band, Daevid Allen y Gong, Moving Gelatine Plates, Ange, Zoo, Motus, Total Issue, Triangle, Zabu, Nino Ferrer, Johny Hollyday, Ophiucus, Troc, Tri Yann,  Jean-luc Ponty, Variations, Kravetz, Orient Express, Perception, Red Noise, Couer Magique, Komintern, Cruciférius!, Ame Son, etc.

Y como no, todas aquellas ligadas al género Zeuhl en su totalidad: Kobaiän (verdaderos fundadores de la etiqueta, con un bisoño Christian Vander al cargo del Liderazgo), Magma (secuela de Kobaiän), Zao, Univeria Zekt, etc.

Todas ellas en vanguardia y con un desastroso éxito de venta a excepción de la agrupación de Christian Vander (Magma) y los hermanos Decamps (Ange), mientras el restante soportaba los desaires de la impopularidad, una tediosa manifestación progresiva, tras el 73, fecha de emersión de toda la vorágine que estaba por llegar.

Las industrias disqueras finalmente aceptaron que el rock progresivo era una realidad vigente, ligamen de una nubilidad implacable.

Las bandas se incrementaron de una forma inverosímil: festivales, auditorios, merchandising y cualquier otra cosa que implicara al género preferente, era acogido por los galos.

Dentro de la letanía (que no pienso citar, ya que es un número casi incalculable y tardaría un tiempo importante citando apelativos musicales) se encontraba Pulsar, formada en 1970, provenientes de la mediana ciudad de Lyon,  con integrantes de nacionalidad heterogénea, para ser más exactos de procedencia franco-austriaca, al final de sus últimos años de carrera.

¿Qué tiene de especial Pulsar frente al resto de agrupaciones?, ya no sólo su música, sino, que podemos percibir a la primera banda francesa en fichar con un sello de Inglaterra: “Kingdom Record”, en 1974, tras la intensa búsqueda de un eficiente patrocinio.

El 90% de los integrantes pioneros desde 1970, resistieron el paso de los años sobreviviendo como músicos de sesión popular:

Jacques Roman (Sintetizador, teclados y mellotron).
Gilbert Gandil (Guitarra y voz principal).
Roland Richard (Piano y flauta).
Victor Boch (Batería y percusión)

A excepción de Phillipe Roman (bajo y voz) que no soportó le periodo de dilación, siendo sustituido por Michael Masson, papel que sólo interpretó en el bajo, pues la voz pasó a formar parte íntegramente a Gilbert Gandil, el que hasta entonces estaba apoyado por vocales subsidiarias.

Sendos con un pasado pueril ligado a la psicodelia de los sesenta como meros seguidores de los iconos contraculturales: Jimi Hendrix, Janis Joplin, Grateful Dead, The Doors, Canned Heat, The Who, Love, Quick Messenger Service, Etc., les dio fruto para crear proyectos de versiones como antesala de lo ulterior.

Su trabajo además en la sombra como arreglistas, les abrió puertas para firmas extranjeras de alto calado, una vez demostrado su valía, tal y como para ser exportada a toda la orbe terráquea.

En 1974, Terry King (que ya encauzó a Caravan) acepta la proposición del quinteto, nutrir del aporte necesario como para lanzarlos a la fama cosmopolita.

Para ello se contó con los gastos de grabación, maquetación, exportación y distribución, a cambio de un 50% de los beneficios.

En 1975, el esperado debut, “Pollen” yacía en muchísimos puntos de venta, un álbum experimental de cierta progresión abstracta, minimalista, de trasfondo ambiental debido a tu ritmo relajado, francamente remedo que no difiere mucho de la escuela Ange y Atoll.

A pesar de todo tuvo un éxito moderado, lo que dio pié a la búsqueda de la totalidad.

The Strand of The Future, rigió dicha labor, segundo acetato en estudio liberado en 1976, volviendo el similar cierre de ventas, pero esta vez con un 5% menos de ingresos. Su trama es similar a la de su prececedente.

Es por ello que el sello deja de fomentarles causando grandes desmotivaciones, hasta el punto de la separación y deserción entre los miembros.


No obstante la reunificación fue plausible gracias a la empresa CBS, cuyos regidores contactaron con Terry para proponerle un traspaso de derechos y registro, a lo cual este último aceptó.

Es así como nace Halloween, obrado en el 76 y publicado en el  77. Consiguió un aluvión de seguidores dispuestos a seguir a la banda allá donde fuera preciso.

A pesar de ello, la agrupación decide romper e incumplir el contrato, que entre lo concertado se encontraba el cumplimiento de elaboración de un segundo disco. Pues la potentada se quedaba con el 70% total de las ganancias, es por ello que tras los juicios pertinentes, Pulsar nunca lazó un cuarto trabajo hasta la entrada del nuevo decenio.

Finalmente en 1981, llegó “Bienvenue au Conseil d`administration”, propulsado por la casa francesa “Compagnie du théâtre de la satire”, que no era sino un sello autofinanciado, en el cual no repararon en gastos.

Si nos fijamos en el título tanto del disco como de su fomento, dejan entrever cierta mofa airada, por fin habían conseguido deshacerse de la especuladora compañía, con años de retroceso, a cambio se tornaron expertos en derecho, al fin y al cabo, los litigios algo bueno debían de tener.

Durante la década lograron perdurar cambiando constantemente de marca y componiendo desde prog hasta pop ambiental y experimental.

Memory Ashes en el 2007 lanzado bajo Cypress Music, supuso el regreso de los músicos a los valores de antaño, coqueteando aún más con el misticismo sinfónico y la nueva propaganda neo prog, admitiendo ser una banda convertida en leyenda dentro del panorama natal que les acontecen.


Abriendo un inciso en cuanto a Halloween, lo pormenorizo como la obra que sucumbió al encanto perfilado de sus dos antecesores. Aquí logran experimentar de forma cabal y conceptual un sonido característico de trama ocultista y tétrica digna de entronar como el único álbum progresivo ligado íntegramente al día 31 de octubre.

El acetato grabado en los Aquarius Studios, situado en el municipio de Ginebra (Suiza) durante el otoño del 76, confabula desde una apertura vocal donde resaltan timbres infantiles (interpretados por Sylvia Ekström) en crescendo y de forma paulatina van emergiendo instrumentos que van conformando un aura propincua al sinfonismo gótico, un contacto remozado frente a objetos inicuos (muñecas de trapo, espejos, candelabros, etc) no tratando de dar miedo, pero sí de provocar en el receptivo un mensaje onírico y subliminal, el trascurso vivencial de una niña afligida por su mala experiencia durante su corta vida en este planeta que llamamos tierra.

En cada paraje, se desarrollan diálogos que interactúan de manera filosófica frente a sus juguetes favoritos, de tú a tú surgen atmósferas ensimismadas, un viaje y retroceso a la dimensión del veto infante, crisma en el bardal de la osadía adulta relegando sus poderes connaturales e innatos en el colectivo común y estructurado ante un sistema de valores imperiosos.

Podemos intuir su cometido: una pequeña chica de la era contemporánea con carácter abstraído, introvertido, sumado a una beligerante fantasía donde se escuda del mundo metódico, la nueva orden social ignominiosa que trata de derruir el alma mística por natura, alegando sus inconcusos argumentos pacatos.

Durante el carril de la holgada rúa el magnetismo nos atrapa trabando complejas tejeduras multinstrumentales, y siempre con prólogo organístico además de guitarra sin electrificar como preámbulo de lo ulterior en conjunto.

Lo que más me maravilla de esta obra, es su sonido aparentemente hodierno, como si hubiese sido grabado con micros y tecnología de actualidad, debido a su esencia extremadamente pura, pulcra e impecable.


Exposición discográfica:

Pulsar - Pollen (1975)




Pulsar - The Strands Of The Future (1976)





Pulsar - Halloween (1977)




Pulsar - Bienvenue au Conseil d'Administration (1981)





Pulsar - Görlitz (1989)




Pulsar - Memory Ashes (2007)


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